¡DOLIDOS 200 AÑOS!
- ENFOQUE XXI
- 24 sept 2021
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Hablemos de lo desafiante que fue hacer un país llamado Guatemala, territorio que se preparó para ser saqueado, explotado y todo, menos progresado.
Aquellos llamados Padres de la patria lograron concretar el objetivo denominado enriquecimiento y explotación, pero tenía que ser equitativo y justo, aquel que tenga que se le dé más, y el que no tenga pues que vea cómo crecer, pero eso sí, necesitamos sus manos para labrar la tierra, seremos lo más justos posibles, no le quitaremos todo, pero si la mayoría.
Feliz con los movimientos políticos de aquellos que lograron derrocar y derrotar al terrible comunismo introduciéndose al país, o los actos de actuales sacando a entidades que ayudaban a lucha contra la corrupción, pero no mencionaremos a esos CICIGones, y por supuesto, no podemos dejar fuera de esta grata celebración al jefe de estado mayor de la República de Guatemala Alejandro Giammattei, que buen manejo de investigaciones y de ejecuciones jurídicas, tan bueno ha sido su arduo trabajo que en El Norte lo felicitan y apremian con nombramientos para nada señalados en este gobierno, hay que alentar con Porras.
La pandemia que trajo consigo el covid-19 no fue más que una desgracia para el país, se generaron las justas oportunidades para que los que saquean, lograran saquear más, en máscaras utilizadas, pero el señor presidente tenía hasta lo ojitos cansados.
Para guatemaltecos que viven en la extrema pobreza no hubo motivo para celebrar, sino más bien dolor y llanto, pues el COVID-19 avanza a pasos empoderados y su secuela se apodera de la salud de cientos de miles en todo el país. Se lleva a su familia, amigos y aquellos seres importantes, dejando hasta el último quetzal para lograr salvarlos, y después de esto quedan deudas, pobreza y exclusión.
Tan solo este mes de septiembre, el de la patria de las elites y las mafias, las tormentas afectaron a más de 50 mil personas sin que el gobierno de Giammattei haya sido capaz de ejecutar el recurso que se destina para inseguridad alimentaria, desastres naturales y calamidades públicas.
Entre otros casos, los índices de desnutrición infantil siguen aumentando y los centros de atención a la salud pública dejan de atender a miles de personas que no tienen otras a enfermedades, pero que atención no tendrán, ¿acaso solo de covid-19 moriremos?
No puede celebrar una Nación, una Independencia, una Patria cuyo sistema político maligno deja a su suerte a sus habitantes, a los suyos, y con todo esto, existe el descaro de decir que acá hay oportunidades y que no es necesario que se vayan de su tierra a un lugar extraño, cuyo idioma no conocen a empezar de cero.
Por cierto, y para finalizar, ¿serian amables de mandarnos tan siquiera un lapicero conmemorativo al bicentenario?, sería muy grato tener algo que haga recordar estos 200 años dolidos.
Fotografía: Prensa Libre



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